Consolidada como una de las franquicias de misterio más exitosas de la plataforma, Netflix ha regresado con la esperada tercera entrega de las aventuras de la joven detective. En esta ocasión, la producción da un notable salto de madurez, cambiando de director y llevando a la familia Holmes fuera de sus escenarios habituales en una propuesta que busca un tono ligeramente más oscuro y ambicioso que el de sus predecesoras.
Millie Bobby Brown vuelve a liderar el proyecto con su habitual energía en el papel de Enola Holmes, escoltada de nuevo por Henry Cavill como un Sherlock Holmes que asume aquí un papel menor frente a anteriores entregas. Regresan también Louis Partridge como lord Tewkesbury —con quien Enola planea su inminente compromiso matrimonial—, Helena Bonham Carter como la escurridiza Eudoria Holmes, Himesh Patel interpretando al ya asentado doctor John Watson, y Sharon Duncan-Brewster como la gran amenaza en la sombra. La gran novedad tras las cámaras es el relevo en la dirección, que pasa a manos de Philip Barantini (conocido por 'Hierve'), repitiendo Jack Thorne en la escritura del guion.
La trama arranca en un momento de inflexión personal: Enola se encuentra en Malta a las puertas de contraer matrimonio con Tewkesbury. Sin embargo, los planes profesionales y personales saltan por los aires cuando Sherlock Holmes desaparece misteriosamente sin dejar rastro, dejando tras de sí un enigmático rastro de pistas que solo su hermana menor es capaz de descifrar. Enola deberá sumergirse en una red de espionaje internacional y secretos gubernamentales que conectan el corazón del Imperio Británico con la historia colonial, forzándola a enfrentarse a la mente maestra criminal que ya se vislumbraba al final de la anterior entrega: Moriarty. Aaron May y David Ridley se estrenan en la franquicia encargándose de la banda sonora.
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(USAR SUBTÍTULOS CON TRADUCCIÓN AUTOMÁTICA)
Visualmente, el cambio en la dirección a cargo de Philip Barantini se deja notar desde los primeros compases. La cinta abandona los tonos más coloridos y románticos de las primeras entregas para abrazar una atmósfera deudora del thriller de suspense clásico, retratando los paisajes mediterráneos con una fotografía mucho más contrastada.
A pesar de la evolución hacia una narrativa más madura, Barantini mantiene intacta la esencia interactiva de la saga a través de los descarados vistazos y comentarios de Enola (e, incluso, otros personajes) a la cámara al romper la cuarta pared. El guion de Jack Thorne destaca por cómo entrelaza de manera orgánica el crecimiento emocional de los protagonistas con un entramado detectivesco de alta escuela, que logra mantener el ritmo de intriga de principio a fin de forma solvente.
Esta vez es el gran pilar de la película no vuelve a ser la complicidad interpretativa entre Millie Bobby Brown y Henry Cavill. En esta ocasión, los roles tradicionales se invierten y es Enola quien debe guiar la investigación para salvar a su hermano. Cavill casi pasa un plano terciario, siendo sustituido en protagonismo por Louis Partridge.
La película ha recibido numerosas críticas por su enfoque "woke", algo habitual en Netflix. Hay que decir que Sharon Duncan-Brewster como Moriarty se presenta como una de sus peores encarnaciones, y no se debe tanto a que sea mujer y de color, sino que a su forma de actuar no recuerda para nada a la forma de ser del Moriarty literario quien, por muy villano que sea, no deja de ser un villano victoriano. La escena del agua, por ejemplo, muestra un comportamiento completamente impropio del personaje.
Por otro lado, en esta versión Watson es interpretado por un actor de ascendencia india (Himesh Patel, protagonista de la nueva "Expediente X"). Esto podría ser un aporte original, pero el guion lo vuelve incoherente. En una escena se queja de la discriminación racial que sufre en Londres y, en otra, afirma sentirse culpable por las atrocidades del Imperio británico en el subcontinente indio debido a su pasado como médico militar. Resulta una pirueta narrativa muy torpe intentar que el personaje asuma los pecados de un sistema colonial que lo trata como a un ciudadano de segunda.
No vamos a ser nosotros quienes nos centremos en todo esto, pero las críticas en foros como Reddit han sido devastadoras.
REDDIT: UNA LISTA DE TODO LO QUE ESTÁ MAL CON ENOLA 3
Como posible consecuencia, "Enola Holmes 3" ha sufrido un bajón de audiencia, con una caída del 32% en sus vistas iniciales (20,7 millones frente a los casi 30 millones de la secuela) y un descenso de casi el 58% en su ritmo de consumo diario. Esto, unido a la tardanza en llegar de esta entrega (el doble que la anterior), hacen pensar que podría ser el fin de la saga.
Como ya hemos dicho antes, el aspecto visual con esa fotografía que luce tan espléndidamente los paisajes de Malta, unida a la banda sonora y el acabado formal de la película son lo que, personalmente, creemos que salva a esta película del auténtico desastre.
Y como prueba, aquí dejamos la banda sonora de Aaron May y David Ridley en Spotify.
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